Sunday, May 10, 2020

Poema para las mujeres de Mariangela Gualtieri



Hoy les traduzco un poema de Mariangela Gualtieri que me gusta mucho. Lo quiero dedicar a todas las mujeres madres, con o sin hijos, de sueños en la tierra.


Hay mujeres llenas de amor
son espadas, horquillas y ases
en la manga. 
Vitalidad sobresale 
de los pezones por una pequeña leche 
para el niño. La estructura celeste les afecta 
aquel tejer al enigma 
hasta el velo que se movió levemente
hasta las sondas agudas
de concentración. 

No son mujeres en verdad 
sino pájaros asomados en las crías 
indefensas. Entra el verano 
en la ropa 
y se mete 
en un sudor de huesos delicados. 

Están aquí. Llevan parte del peso 
un polvo de estrellas primarias. 
Ayudan riendo 
las orillas de un cielo 
imperfecto que a veces cae. 

Lloran. De vez en cuando. 
Aquel estropearse del pan 
el grave precipicio del tiempo.
Son que no hay en el mundo 
boca que ría mejor 
de aquella llama de ellas. O ligereza 
a la orilla de los niños. 

No hay nada que perfore 
como el incendio de fiesta 
de aquella risa. Son cabañas 
donde el cansado peregrino 
llora 
un poco 
en tardes sombrías de gravedad terrenal. 

Dicen: «Nacemos hacia adelante. Hacia la fuente 
de toda una luz. Hacia el aquí. 
Hacia el tiempo. Hacia la nada. Cálmate ahora». 

Por eso están aquí. Traer la palabra. 
Reír. Estar sin pensamiento. 
Dar de comer. Ser cambio genial. 
Limpiar donde se ensucia. Milagrar. 
Son una obra entera de amor 
bordada de estrellas.


***


Ci sono donne gonfie d’amore
sono spade e forcelle e assi
nella manica.
Vitalità si sporge
dai capezzoli per un latte piccolo
all’infante. Le condiziona la struttura celeste
quel tessere l’enigma
fino al velo scostato per pochissimo
fino alle sonde acute di concentrazione.


Non sono donne in verità
ma passeri sporgenti su nidiate
inermi. L’estate entra
nei vestiti
e s’infila
in un sudore d’ossa delicate.


Sono qui. Portano parte del peso
una polvere di stelle primarie.
Soccorrono ridendo
le sponde d’un cielo
imperfetto che a volte cade.


Piangono. Ogni tanto.
Quel guastarsi del pane
il grave precipizio del tempo.
Sono che non c’è al mondo
bocca che rida meglio
di quella loro fiamma. O leggerezza
in sponda d’infante.


Niente c’è che perfori
come l’incendio a festa
di quel riso. Sono capanne
dove lo stanco pellegrino
piange
un poco
in sere cupe di gravità terrestre.


Dicono «Si nasce in avanti. Verso la fonte
di tutta una luce. Al qui.
Al tempo. Al niente. Càlmati ora».


Sono qui per questo. Portare la parola.
Ridere. Stare senza pensiero.
Dare da mangiare. Essere geniale svolta.
Pulire dove si sporca. Miracolare.
Sono opera intera d’un amore
trapuntato di stelle.
Mia mamma

Bosque amante obscuro

 Otra poesía que he traducido "artesanalmente" al español de mi poetisa favorita italiana Mariangela Gualtieri,. Que la disfruten ...